lunes, 10 de septiembre de 2018

Conexión a casa

Yuni no es de muchas palabras. Nunca lo ha sido. Lo nuestro es la típica relación de primos, mientras más lejos, más nos queremos. Cuando nos vemos  siempre encontramos como salir como perros y gatos.  Pero en el fondo, y no tan profundo, él me quiere y yo lo quiero.
Desde hace unos días Yuni se abrió su cuenta en Facebook , como tomando provisiones ante  estas horas de maratón internauta que se avecinaban. Es gratis y hay que aprovechar, imagino que dijo.
Hasta que hoy, todo el día, ha intentado gastarse los Megas chateando a intervalos conmigo y cuando parecía que deistía, esta tarde- noche, me ha sorprendido con toda buena parte de mi familia reunida bajo la mata de mangos familiar (aunque mi tía diga lo contrario, qué si la mata es de ella, patatín patatán).
Despixelados, emocionados, alegres asomaban la cabeza a la pantalla del teléfono. Yo en ropa de dormir, ellos inventando la cena. Así intentamos sostener una conversación. Yo los escuchaba a ratos, ellos más tarde, a pedazos. Las preguntas de siempre, está vez menos nítidas, quizás un poco como mis respuestas. 
"No lo sé, pronto..."
Luego de 20 minutos de muévete un poco para allá, camina pá la calle, coge con la otra mano, qué se cae, el grupo se fue diluyendo. Unos cansados, otros que no entendieron.

Sólo quedó Yuni, cabizbajo, con el micro pegado a la boca; sí dime, no se oye, sentado en la escalera de la casa de mi tía, justo desde donde el atardecer y el horizonte se ven más lindos y nítidos. El sol rojizo le daba en la cara, y a pesar de los pixeles desproporcionados, yo lo veía, o lo imaginaba, no sé bien.

- Tengo sueño, le dije.

Un rato después ,

- él: Dale , otro día hablamos.

Cuándo?

No lo sé.

#Cubaparatodosloscubanos

#PorInternetParaTodos

#InternetdeCalidadyAsequible

sábado, 6 de mayo de 2017

Apuntes para un debate

Es un hecho. La isla y sus cayos adyacentes se abarrotan de turistas. O lo que es lo mismo pero dicho en adornado y ecuménico slogan político el sector del turismo crece y llega a la cifra de 2 millones de visitantes en lo que va de año.
Hace tres meses volaba yo desde Munich a Varadero en una nave de Condor en la que viajaban ansiosos alemanes, cubanos y no pocos rusos. Al llegar al aeropuerto Juan Gualberto Gómez los ómnibus esperaban ordenados por hoteles a los nuevos turistas y le repetían con dosis iguales de entusiasmo y cansancio el texto aprendido y repasado en alemán o inglés. "Los rusos si no entienden uno u otro que se jodan", aseguró uno de los guías a sus colegas mientras se disponían a hacer de la lengua germánica una extraña mezcla de dialectos.
Y a mi no me esperaba un todo incluido en los cientos de hoteles pero luego de mi primera experiencia con los taxis en Cuba después de casi dos años fuera, la ayuda del chofer me sacó del aeropuerto por 10 euros.  Los taxistas cual solidario gremio se habían unido en la oferta de 37 euros por los 32 km que separan al aeropuerto con el centro de Varadero. Así comenzaba mi travesía por un país que se ha encarecido tanto que aún con algunos eruros ahorrados, siguen siéndome tan inalcanzable muchos servicios como cuando cobraba mi salario estatal como periodista.
Esa noche aterrizaron en la famosa playa cubana otros 4 aviones más, cargados de canadienses o europeos sedientos de calor y sol, animados muchos por la propaganda de la isla romántica, sexy y socialista.
Cuba es el destino de moda en los principales buscadores y teleoperadores. Hay quien no sabe en que parte del globo terráqueo está, pero ya planea sus vacaciones porque mejor ahora que luego cuando los americanos llenen de Macdonals la tierra del Che y Fidel. Así repiten acongojados.
Pero el tema de la imagen que vendemos o se vende de nosotros puede ser tema de otro comentario.
La cuestión es que además de pollo se encuentra bien poco en la red de tiendas, y no porque el la falta de sustidos, pero supongo que los miles de paladares y casas de renta particulares tienen que dar de comer también a una parte de esos dos millones de extranjeros.
Si antes la vecina me avisaba que la carne de... ya tu sabes la traían los miércoles  a 2 cuc la libra, hoy ya ni comenta el tema.
En La Habana ir a la playa en los almendrones cuesta 3 cuc en lugar de 1.
Los mojitos de FAC crecieron en tamaño y precio hasta 10 inimaginables cuc.
Incluso en municipios con poco acceso al turismo hay quien culpa también a la creciente demanda foránea de muchas de las carencias cotidianas.
Voila! bienvenidos a algunas de las problemáticas consecuencias de convertirse en uno de los destinos turísticos predilectos.
Los venecianos salieron el año pasado a las calles para reclamar al estado una mediación en los precios de los alquileres porque entre hostales y hoteles ya no se encuentra ni un puesto bajo un puente en la bucólica ciudad italiana. Así mismo se las ve Barcelona, Roma y otros tantos lugares depredados por un crecimiento incontrolable de las visitas.
El lema de un turismo sostenible no puede ser sólo para atraer emprendedores de todo el mundo, vender nuevas ideas y contentar a las instituciones encargadas en las ferias del sector, debe ser ante todo un compromiso del estado desde la gestión misma de los proyectos y en la industria en sí.
Pero la realidad es otra. Y el futuro toma un rumbo donde ni yo, ni mi familia, ni las miles de familias como mi familia, humildes, pueden costearse por ejemplo, en el sector de las rentas, el inverosímil impuesto de 100 cuc cada mes (tengas o no ingresos). Ni que decir de la imposibilidad de recurrir a un presupuesto realista. O sea que vamos quedando fuera hasta del denominado círculo de emprendedores que lideran el negocio junto al gobierno.
No quiero ser pesismista, me niego.
Confío en que a tiempo se pueden evitar más errores.




jueves, 5 de enero de 2017

Ha comenzado un nuevo año y por alguna razón siento que también está por iniciarse un ciclo nuevo en mi vida.
Hora de ir cerrando páginas y poco a poco ir recorriendo nuevos caminos. 
Dejando atrás lo que me hace llorar y penar,
Concentrarme en entender y encontrar lo que me da placer.
Vivir a mi ritmo y no al de los otros.
Construirme a mi misma y no dejar que nadie me construya. 
Aceptar el cariño, darlo a otros.
Dejar de buscar en el pasado y vivir el presente
...
2017

jueves, 13 de octubre de 2016

Crónica a una cumpleañera

Yo no me acuerdo de nada. O mejor dicho de muy pocas cosas. Eso ya lo sabes. Pero lo que si recuerdo clarito fue el día que naciste y el momento en que te trajeron a la casa. Serían como las 4:20 pm porque yo iba saliendo de la escuela cuando vi acercarse la máquina de papi. Y corrí. Y cruzé la calle sin mirar.Si ya sé que no se debe hacer! Pero entiende que no todos los días recibe una una hermanita acabada de nacer.
Mami te cargaba en brazos y yo apenas alcanzaba a verte. Estabas envuelta en mil y una sábanas y sólo asomabas la cabeza llena de muchísimos negros cabellos. Cómo es posible que tenga tantos cabellos si apenas ha nacido? Me cuestionaba yo entonces mientras la casa se iba llenando de toda la familia y los vecinos ansiosos por saludarte y darte la bienvenida.
Te colocaron el cuna, la misma en la que yo había dormido. Desde ahí empezaría la historia de herencias! Entonces te vi bien: diminuta y curiosa, mirando soñolienta el nuevo universo que te ofrecíamos.
No me dejaron cargarte, obviamente. Pero bueno, ya tendría, luego esa experiencia y otras miles más!
Así es como recuerdo, o me invento, la primera vez que te vi. Desde entonces agradezco a nuestros padres y a Dios el regalo de tenerte.


A Diana Mary Cano Rodríguez

miércoles, 15 de junio de 2016

De cómo vivir de espaldas a los estereotipos o morir en el intento

Nunca olvidaré la frase de un amigo, bueno quizás debiera desterrarlo de ese puesto, cuando le comenté emocionada que me venía a vivir a Europa, en especial a Suiza. Su reacción pude haberla esperado, por ejemplo, de cualquiera de los funcionarios de las embajadas. Típicos perros sabuesos que pecan de exceso de suspicacia hasta caer en el irrespeto. O de nuestros tristemente célebres policias que tienen en su cabeza, y no por disposición gremial, la fotografía de la puta perfecta, jinetera, luchadora ( en cualquiera de sus asepciones para los parlantes hispánicos).
¿Te has casado? preguntó.
Sí!, respondí no podiendo contener las ganas de llenarlo de detalles de mi maravilloso descubrimiento en el orden personal.
¿Te has casado para venir a vivir a Europa?, continuó él.
Y mi silencio debió durar hasta hoy.

Fue entonces cuando descubrí que allá fuera de mi universo, ahora enriquecido con una nueva y maravillosa persona, el mundo es cutre y las mentes se resisten a creer en los sentimientos, buscando en todo momento una explicación prejuciada para lo que sale de la "norma" o para lo que se alista en la "generalidad" de un fenómeno.
No es la primera vez que me he enfrentado a este sentimiento. Pero quizás antes, desposeida de las convicciones que hoy me acompañan, lloraba por los rincones, buscaba respuestas en mi madre, encontraba el consuelo y volvía a armarme de valor, o caía rendida ante la imposibilidad de acallar esas voces.
Lo bueno es que mi "amigo", sin saberlo, terminó por inyectarme las ganas que me faltaban para armar mi maleta, poner pausa a mi carrera en la isla y terminar de vencer los obstáculos burocráticos para reunirme en el aeropuerto de Zurich, con la persona que había escogido para pasar los próximos años de mi vida.
Llena de inseguridades que hasta hoy cargo, embarqué en Esta travesia, teniendo solo como certeza de creer por primera vez en un sentimiento, al que pueden ponerle el nombre que quieran, pero que me cambió y cambia la vida cada minuto desde los últimos dos años.
Ese comentario logró que creyera con mucha más fuerza en mis instintos y desafiara de una vez y para siempre éste y otros estigmas.
Quizás para él y para muchos, siempre estaré en la lista de las "que se casan con un yuma para salir de la país".
Que más da!

domingo, 29 de mayo de 2016

Itaca


Hace poco un post de un amigo me hizo volver sobre el texto hermoso de Kavafis. Ahora comparto el poema íntegro.


...

Si vas a emprender el viaje hacia Itaca

pide que tu camino sea largo,

rico en experiencia, en conocimiento.

A Lestrigones y a Cíclopes,

o al airado Poseidón nunca temas,

no hallarás tales seres en tu ruta

si alto es tu pensamiento y limpia

la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.

A Lestrigones ni a Cíclopes,

ni al fiero Poseidón hallarás nunca,

si no los llevas dentro de tu alma,

si no es tu alma quien ante ti los pone.




Pide que tu camino sea largo.

Que numerosas sean las mañanas de verano

en que con placer, felizmente

arribes a bahías nunca vistas;

detente en loa emporios de Fenicia

y adquiere hermosas mercancías,

madreperlas y coral, y ámbar y ébano,

perfúmenes deliciosos y diversos,

cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes;

visita muchas ciudades de Egipto

y con avidez aprende de sus sabios.




Ten siempre a Itaca en la memoria.

Llegar allí es tu meta.

Mas no apresures el viaje.

Mejor que se extienda largos años;

y en tu vejez arribes a la isla

con cuanto hayas ganado en el camino,

sin esperar que Itaca te enriquezca.

Itaca te regaló un hermoso viaje.

Sin ella el camino no hubieras emprendido.

Mas ninguna otra cosa puede darte.

Aunque pobre la encuentres, no te engañará Itaca.

Rico en saber y vida, como has vuelto,

comprendes ya qué significan las Itacas.




(Constantino Kavafis, 1863-1933, Poesías completas, XXXII)

viernes, 27 de mayo de 2016

sin titulo

- Y si la idea de envejecer juntos era como otras tantas cosas de esta vida, no más que un espejismo al que nos aferramos en aquella especie de naufragio sentimental?

- No, no creo - respondió él tácitamente.

A esa hora enmudecian las gaviotas, los últimos bañistas se apresuraban a dejar sus puestos al sol y recorrían, con las bicicletas a cuestas, el estrecho camino de regreso al centro del pueblo.
Antes de que ella volviera a cargarlo de reflexiones Él se ajustó los zapatos y se incorporó, sin dar la espalda al resto de luz que iba desapareciendo en el horizonte.

- Entiendes que digo?

- Sí,sí- se apresuró Él.

- No entiendes nada.-

Y se dejó caer en la arena gruesa con la cara descubierta y la boca apretada, como el pecho.
Hacía mucho que entenderse, incluso escucharse requería un esfuerzo sobrehumano.
...
( continuará)

jueves, 26 de mayo de 2016

Elegidas por el miedo

El miedo paraliza, martiriza, somete.

Herramientas para enfrentarse a él no las aprendemos en la casa, ni en la escuela. Por el contrario, es desde allí donde se teje, muchas veces incoscientemente la base sólida que en nuestras entrañas sostiene y aguanta la opresión.

Las elegidas, película del mexicano David Pablos pone el dedo en esta llaga.

Llega con su lente, en ocasiones documental, a una zona clandestina de la sociedad mexicana donde se comercian cuerpos jóvenes, infantiles.

Muchas de las niñas que Pablos retrata y reúne en el personaje de Sofia, son arrancadas de sus hogares con la ilusión del primer amor adolescente que sirve de fachada a uno de los negocios más abominables tolerados hipócritamente por la sociedad.

Quien se acerque al filme, incluido en la selección  de Cannes del pasado año, no podrá menos que sentir culpa. Culpa de vivir en un tipo de sociedad "civilizada" donde niñas desaparecidas, son vendidas como esclavas y obligadas a encuentros sexuales con esos mismos hombres que alzan la mano aún como jueces en la familia tradicional
.
Es un texto cinematográfico cruel, como cruel es el miedo.

martes, 17 de mayo de 2016

complacencias

De qué vale recorrer el mundo en busca de lo desconocido si la busqueda más importante que podemos hacer inicia en algún remoto lugar de nuestra memoria y sigue hacia el resto de nuestro cuerpo, utrajado por los deseos y las marcas ajenas a las que sucumbimos.
Da miedo lo que vamos encontrando a cada paso pero entre la oscuridad de la desmemoria autoimpuesta podemos encontrar ese resquicio de luz que permite seguir.
Y llega un momento en el que no importan más las incomprensiones y los achaques del alma porque reconocernos en el espejo y vernos allí donde se dobla la imagen y se torna borrosa, ya no despierta temores.
Complace sentirse bien con uno mismo, aunque el mundo se empeñe en demostrarte lo contrario.

domingo, 13 de marzo de 2016

Viajes 1

Hace poco más de un año de mi primera visita a Paris.
Desde entonces debo decir que mi vida no es la misma.
Porque ninguno de los lugares que he conocido hasta hoy tiene la magia de esa ciudad encantandoramente bella y cruel.
Pero como dice un amigo mío: Luego de pasado un tiempo los seres humanos tendemos a recordar sólo aquellos buenos momentos.
Será por eso que hoy me sale este video. Y no otro, con la mujer cuarentona, en medio de la noche fría de ese noviembre, con un niño en brazos. Tiritando ambos mientras yo y otros tantos turistas le pasábamos por el lado, le dejábamos una mirada de consuelo, y seguíamos en nuestras selfies y otras trivialidades.
Será por eso que hoy me sale este video, típico anuncio publicista.
Quizás porque así usted se enamorará, como yo, de Paris y querrá ir. Y luego querrá conocer todos y cada uno de esos recovecos sutiles de la bella Ciudad Luz.
Y si tiene suerte verá también ese Paris mestizo. Ése que le quieren ocultar al turista, a fuerza de leyes citadinas y persecusiones.


martes, 9 de febrero de 2016

Vine

Y pensando que todo terminaría al verte,
morí luego cada instante en la desesperación de no haber dicho y hecho suficiente.
...
Ay ese capricho fatal de inventarme amores!
...
Si alguien debe morir que muera yo entre estas dos orillas que me jalan.





lunes, 1 de febrero de 2016

Invitación

"Ser cultos es el único modo de ser libres".
Tendria yo unos 6 años cuando leí por primera vez esa frase y no fue en las clases ni en los matutinos. Estaba inscrita en una pequeña reproducción del archiconocido busto de José Martí que yacía entre las pertenencias heredadas por mi familia al instalarnos en la que fuera la casa de mis abuelos paternos y donde crecieron mis tios y mi papá.
Recuerdo que me quedaba horas mirando de frente a aquel Marti que por alguna razón compartía también nuestra casa y , por aquel entonces, sabiendo de las vicisitudes de los años 90, nos repetía con estoica serenidad "ser cultos es el único modo de ser libres". Con su peso portaba perfectamente los gruesos volúmenes de medicina y de literatura que recuerdo en el librero: una clara invitación al descubrimiento de nuevos saberes.
Mi hermana seguro no recuerda esa figura porque por aquellos años era una pequeña que a penas caminaba y gimoteaba. Pero hoy una nueva actividad que compartimos me hizo recordar esa escultura, la corta oración y mi mente estableció un extraño paralelismo con el recuerdo y los obstáculos que sorteamos hoy ( y desde hace muchos años) en Cuba para acceder a la información.
La internet, por ejemplo, es uno de esos asuntos pendientes.


martes, 5 de enero de 2016

2016

Ya corre el 2016 y lleva con él mi impaciencia, mi ansiedad; ésas que no he aprendido a controlar y me apremian a cada instante.
...
Un año que se ha alargado desde el 2015 como un gran puente elástico que no permite ser cortado sino que se estira prolongando el camino iniciado, dándome otra oportunidad de aprender a vivirlo.
...
Mi paso sigue apurado y en el pecho yacen remolinos de sueños y temores, capaces de descifrarme mi esencia si estoy dispuesta a acogerla.
...
Caigo por momentos en la trampa de hacer un resumen pero me niego y sigo descolocada, renegando de esas listas tristes y falsas.
...
2016, sigo en ti con mis amores, mis angeles y mis compañeros de siempre.



sábado, 2 de enero de 2016

Lo difícil

Lo difícil de encontrar el equilibrio entre la omnipotencia del mercado y el absoluto poderío del estado ( llamado demágogicamente poder del pueblo ) radica en la naturaleza humana propensa siempre a la insatisfacción y al gozo en el poder.
Si no corriéramos el riesgo de corrompernos ante la posibilidad real de tener, quizás construir ese sistema ideal dejara de ser utopía para convertirse en realidad.
So pena de parecer pesimista, no encuentro hoy una posbilidad real en ninguno de los sistemas conocidos. Incluso, miro con recelo la ya portentosa publicidad de las llamadas alternativas en cualquiera de sus formas. Todas van lastradas de esa insoportable insolencia, mayormente solapada en contra-discursos, de quien se cree dueño de una verdad.
Prefiero entonces estar en medio de ese cosmos nuestro y no dejarme llevar por las filiaciones, cuya naturaleza exclusiva frente a los disidentes y diferentes ha sido harto probada; y vivir con la conciencia y el sentimiento como brújulas.

martes, 17 de noviembre de 2015

Tonito

        - „Ésta es la última galleta Tonito“,
        - „Pero mami, tengo hambre todavía“ 
        - „Lo sé mijo, lo sé, toma un poco de agua y más tarde veremos que puedes comer.“
Tonito mastica despacio el último pedazo de la galleta, tratando de retener el sabor porque presiente que su madre no tiene muy claro qué y cuándo volverán a probar algún alimento. Coge el litro de agua y camina en dirección a la orilla. Se sienta debajo de un árbol que parece de mangos. Mira las ramas una y otra vez en busca de los frutos pero sólo están las ojas verdes y amarillentas. A su alrededor están unas mujeres acostadas sobre unos abrigos, con la ropa sucia y sudorosa. Una de ellas tiene un teléfono en la mano y parece sollozar viendo algo en la pantalla. Tonito imagina que son fotos.
Su madre se ha alejado y conversa en la carretera con unos hombres, los mismos que ayer cargaron en hombros a Tonito durante una parte del recorrido. Los hombres gesticulan y señalan algo en dirección al sitio donde están los guardias.
A Tonito le gustaban sus armas. Armas de verdad, no como las del playstation. Hoy ya no está tan seguro de que vuelva a jugar alguna vez a tener una en sus manos. Ayer, cuando se tropezaron con la alambrada que cierra el paso a todos los que vienen junto a él, y luego de horas esperando alli, los guardias comenzaron a disparar. Todo el mundo corría como locos, alejándose de los guardias que apuntaban a la muchedumbre. Su madre lo cargó en brazos y corrió lejos cubriendole la cabeza. Tonito se apretaba de su cuello y miraba de frente a esos hombres, uniformados que parecían enojados y dispuestos a matarlos con aquellas armas grandes y verdaderas.
Por primera vez escuchaba disparos de verdad y fueron tan fuertes que casi lo dejaron sordo. Todo se convirtió de repente en un verdadero caos. El humo los cubría a todos. Él imaginó que estaban en la guerra, en una de verdad, no cómo en esas que ve en las películas de la televisión. Se preguntaba qué habían hecho de malo para que los guardias quisieran matarlos. No entendía nada. Sólo estaba seguro de una cosa: las armas y los guardias ya no le gustaban más.
Tonito se tira sobre la hierba y mira al cielo, es noviembre pero la mañana es calurosa aún. En unos días tendría su prueba de matemáticas y luego el partido de fútbol con los niños de su aula. Se luciría esta vez porque allí debe , estar Carla, la de 5to A. A ella le gusta el fútbol y le gusta verme jugar, pensó. Pero algo le decía que iba a faltar a esas y otras actividades en los próximos días.
En la calle seguía su madre. Ahora hablaba por teléfono. Está agitada y gesticula mucho al hablar, en uno de sus movimientos se giró hacia Tonito y desde allá le hizo una seña con un ojo.
Tonito sonrió.
Sabía que mientras estuviera su madre nada malo le podría pasar.

NOTA: Cualquier semejanza con la realidad no es pura coincidencia.


Martirio

Y todos somos desde la infinidad seres infinitos“ se dijo para sí, recordando en ese momento aquella frase de la Teoría del Todo enarbolada por Tqquun y no sabía por qué, pero ahora venía a su mente. Quizás porque cosas como éstas te asaltan cuando ya no tienes más energía para llorar, para caer y entonces buscas asidero en recuerdos o en textos que te hagan volver de la oscuridad de la nada.
Así estaba, con el teléfono justo al alcance de la mano, dudando entre llamar, escribir, apagarlo.
Al final revisó una y otra vez los últimos mensajes, repasó la conversación desde el principio, en una especie de búsqueda hipertextual. Retando a las palabras a decir lo que antes no fue dicho, lo que no fue explicado, lo que quedó inconcluso, reprimido.
Pero nada. No hay nada allí en las fría pantalla del telefono celular.
Nada más que oraciones, incompletas por la premura de hacer volar lo escrito como el diálogo verbal.
La explicación no estaba allí. Eso lo sabía bien pero insistía en saciar su ansioso dolor con alguna hipótesis, cierta o no.
Movía el dedo de arriba a abajo sobre la placa transparente. No llegaban nuevos mensajes. No había nueva información que procesar o a la cual responder, o de la cual defenderse. Sí, defenderse de aquella oleada de censura sentimental, de aquel huracán de críticas sin fundamento al que asistió sin poder salvarse, sin poder encontrar la tabla, ésa de la que hablan en historia de naufragio y desolación.
Ya había pasado una hora exacta.
El teléfono con su hora instalada y actualizada de forma automática jugaba a ser juez y verdugo del deceso.
Evitaba mirarlo, dando la espalda a la agitada carrera del tiempo.
No hay forma de caer y recuperarse en tan poco tiempo, se compadecía y seguía encontrando excusas en la mente para no levantarse y saltar de la cama en busca de alguna otra actividad. Pero no era fácil desatarse de la melancolía atada a la cabeza y desanudarse en nudo que aprieta el pecho cuando no entiendes, cuando sólo sientes cercano el fin.
¿Quizás el fin no es tan malo?!
Sólo que entonces no lo sabes. Y estás en la cama tratando de levantarte a tiempo, antes que sea demasiado tarde y hayan pasado todas las opciones de salvación para tu alma.
Pero no puedes.
Y sin tan sólo se borrara todo, sería más fácil recomponerse. Pero no, las palabras no quieren irse de su cabeza y golpean como garrote las sienes. Así como las miradas, ésas que no puedes sacar de la piel y rasgan con un filo frío y eterno.
Suena, de momento, el teléfono.
Un escalofrío le arquea el cuerpo y juguetea dentro del estómago.
Duda en mirar.
Lo hace.
Es la alarma:
20.00,
han pasado dos horas desde que se fue.



martes, 6 de octubre de 2015

Érase una vez un deshollinador...

Mi mala memoria no puede precisar los títulos o las veces en las que escuché cuentos que incluían a un extraño personaje: el deshollinador.
Los infantes cubanos ajenos a ese oficio preguntábamos que hacía alguien cuyo nombre, ya por si mismo, era complicado para nuestro vocabulario habitual.

Y maestras o padres recurrían a su imaginación y a la mínima información que poseían y explicaban en pocas palabras la labor de limpieza de chimeneas.
Creo que esas historias llegaban a la isla gracias a la relaciones fraternales con los países europeos del bloque comunista creando en inocentes imaginarios, como el mío, toda clase de rostros y aventuras para ese deshollinador que probablemente llegara a las casas en las frías noches de invierno, nieve incluída, para ayudar a las personas con sus chimeneas.
Y hasta hoy he tenido esa imagen en la cabeza.
Un anciano, vestido de negro, armado de un escobillón, caminando de casa en casa, quizás en busca también de abrigo.
Y como la vida de muchas vueltas y muchos somos los que hacemos vida en Europa, hoy esperaba yo la visita anunciada de un deshollinador (der Kaminkehrer) en casa.
Cámara en mano le esperaba para dejar constancia de mi encuentro con el mítico personaje que según supe sólo viene una vez al año. La primera sorpresa fue que no venía caminando sino, claro en siglo xxi, en un moderno auto.
Es extraño cómo esperamos, incoscientemente, que ciertas situaciones sean idénticas a cómo siempre la imaginamos. Algo así me pasa con las poco logradas versiones fílmicas de algunos textos literarios. Pero bueno ese es otro tema.
En mi balcón esperaba ver salir del carro al viejito de mis historias infantiles pero hoy, luego lo sabría, era un día de muchas sospresas.
Al abrirse la portezuela del vehíhulo salió una joven mujer, vestida cómodamente con pantalones y camiseta negros. Sus cabellos teñidos de lila llamaron mi atención  hasta que se dirigió a la casa con donaire empujando un aparato parecido a una aspiradora doméstica.
Hallo! Guten Morgen! - dijo sonriendo.
Yo tardé unos segundos en salir de mi asombro. Ella pensó que no había entendido y repitió el saludo con amable lentitud.
Fue entonces cuando reaccioné y luego de las presentaciones y los repetidos saludos le invité a pasar.
Menos de media hora le tomó hacer su labor. Todo ese tiempo yo la miraba con esa forma infantil que tienen los turistas de admirar un hecho o persona desconocido pero no me corté pues al fin de cuentas no todos los días tienes las oportunidad de conocer al deshollinador o deshollinadora de tus cuentos.
Con la destreza de una experta dejó el negro conducto como nuevo sin dar tiempo a muchas preguntas.
Con su piel blanca manchada ahora del hollín y tendiendo una mano sellamos la visita hasta el próximo año. Yo efusiva en la despedida, ella no tanto. Y así queridos lectores deshollinaron la chimenea de nuestra casa y mi imaginación de ancianos deshollinadores del pasado.
Justo cuando recordé una parte de un trabalenguas entonado durante los años de primaria:

"... el deshollinador que lo deshollinice buen deshollinador será."



lunes, 10 de agosto de 2015

"La vida es un divino guión... lalala"

Habana Abierta puso de moda entre sus muchos seguidores dentro de Cuba y el mundo esta frase, con la que empiezo mi post, insertada dentro de un pegajoso estribillo en una de las canciones más populares de su irreverente discografía.
A los cinéfilos la comparación nos vino como anillo al dedo y a mí en lo particular.
A la altura de mis primeros 30 años, justo cuando llega el momento del recuento, de la autocrítica, con un poco de autocompación, el ajuste de cuentas con lo vivido y la incertidumbre del mañana, creo haber comprendido que sin quererlo aquella melodía tarareada en la tímida rebeldía universitaria me hace hoy sonreir de la mano de una reflexión no del todo mía. (No del todo, porque en nuestras certezas hay demasiada influencia ajena pero, como siempre digo, vale más la idea que nada.)
No hay mejor película que tu vida:
planos secuencia que de tan largos y monótonos parecen no acabar, música insidental para los momentos precisos e inolvidables, actores y actrices que te roban el alma, extras que quedan en el olvido de créditos interminables, producciones de ensueño materializadas con sudor y sangre, el llanto estrepitoso, el error de dirección de arte en la escena más simple, la sonrisa en el rostro del espectador amado.
Ante ésto y más no nos quedan muchas opciones para navegar con suerte hasta el fin. O te sientas a verla proyectarse ante ti o vives cada minuto del rodaje sin importar carencias y tropiezos. Sin reparar en absurdos egos, en frivolidades ajenas, sin atarte a la estatura de nadie.
A punto casi de comenzar la treintena de mi existencia continuo rodando ese divino guión que alguien pusiera en mis manos. Un filme en el cual tengo sólo una certeza:
Hago los cortes donde me parezca porque esta producción es pobre e independiente.






martes, 5 de mayo de 2015

Unos segundos que hacen la diferencia... qué estrés!


Reloj Cucú más grande del mundo,
 Eble Uhren-Park, Alemania
Hoy es un día de esos en los que deseas quedarte en casa con el cuerpo medio indispuesto para la lucha cotidiana. Hoy es un día de esos en los que te levantas apenas, te arreglas y sales pero tu cuerpo grita que te recuestes. Y tú, no debes escucharlo.
Y sales con pocas ganas y pocos minutos para alcanzar el bus. Pero como los relojes suizos, la naturaleza y las líneas del bus tienen más caracter que tú, no alcanzas la ruta y a las 7:51 pasa ante ti diciéndote adiós.
Y tú, detenida en medio de la calle viendo como la guagua se aleja. Sin correr, sin gritar, sólo abrumada por la milimétrica puntualidad de todo y con la certeza de que hoy no era el día.
Quedas en medio de la calle, con el cuerpo sudando una ligera febrícola y desde las montañas, como si no fuera sufiente, unas fuertes ráfagas de viento te estrujaban y te jalan.
Y tu allí sin correr, sin remordimientos dices: "Si no es hoy, será mañana."
Un pensamiento normal para los nacidos en Cuba pero ilógico para los que habitan esta parte eficiente de la vieja europa. Y es que ser impuntual nos lo enseñaron desde pequeños. No estaba en los libros de textos de la escuela pero ni falta que hacía. Hay cosas que se aprenden muy fácil. Sobre todo las que se intuyen. Funcionamos como funciona el sistema.
Y cuando llegas a un lugar como éste, con la mejor tradición alemana, suiza y austríaca, entonces te das cuenta que habrías llegado tarde hasta tu propio entierro y que ante estas nuevas miradas eres un caos perdido en medio de éso que llaman tiempo.
Pero hasta que la guagua o el tren no te dejan, hasta entonces, no piensas que es grave. Incluso cuando ésto sucede, no le das demasiada importancia.
Ahí, dicen por aquí, "sabemos que es crónica tu enfermedad."
Y yo les explico que no estoy enferma. Les hago un poco de historia, les atormento con ejemplos peores. Y ellos me miran asustados. Parece que mientras más hablo más cerca estoy de terapia intensiva.
Les digo que no sólo soy yo, que es una cuestión cultural. Hecho mano a los conceptos de idiosincracia y tradición. Ahora si abren los ojos y comienzan a sudar mis interlocutores. Ya los creo ver tejiendo un proyecto de ayuda y solidaridad con el pueblo cubano para ayudarle a erradicar ése mal de raíz.
Y yo trato de sonreir y bromear. Ellos están muy serios, muy preocupados.
Yo me siento ahora culpable. Trato de suavizar la situación. Pero ya no hay vuelta atrás. Estamos en la negra lista de los impuntuales, que es como decir de los terroristas del tiempo y la eficiencia.
No pueden ni siquiera imaginar que su programa del mes, que sus horarios y los de las instituciones  y personas que le rodean lleguen a quebrarse y deban entonces echar mano a la capacidad de reorientar su vida en sólo unos segundos.
Éso, les digo, los cubanos lo sabemos hacer de manera inconsciente.
Aún así. Ellos ya no pueden regresar del estrés causado por mis ejemplos. Así que recojo mis argumentos y me retiro "a tiempo".
Les dejo con sus preocupaciones.
Me voy aún sin entender.
¿Y si no hace tanto daño ir más lento en la vida?
Recuerdo cuando estaba en la calle esta mañana.
Regreso al punto cero.
Y no me siento mal. No tengo remordimientos, ni estrés. Respiro. Y sigo adelante con este nuevo día, de actividades inesperadas, sin programar, sin horarios.