Nunca olvidaré la frase de un amigo, bueno quizás debiera desterrarlo de ese puesto, cuando le comenté emocionada que me venía a vivir a Europa, en especial a Suiza. Su reacción pude haberla esperado, por ejemplo, de cualquiera de los funcionarios de las embajadas. Típicos perros sabuesos que pecan de exceso de suspicacia hasta caer en el irrespeto. O de nuestros tristemente célebres policias que tienen en su cabeza, y no por disposición gremial, la fotografía de la puta perfecta, jinetera, luchadora ( en cualquiera de sus asepciones para los parlantes hispánicos).
¿Te has casado? preguntó.
Sí!, respondí no podiendo contener las ganas de llenarlo de detalles de mi maravilloso descubrimiento en el orden personal.
¿Te has casado para venir a vivir a Europa?, continuó él.
Y mi silencio debió durar hasta hoy.
Fue entonces cuando descubrí que allá fuera de mi universo, ahora enriquecido con una nueva y maravillosa persona, el mundo es cutre y las mentes se resisten a creer en los sentimientos, buscando en todo momento una explicación prejuciada para lo que sale de la "norma" o para lo que se alista en la "generalidad" de un fenómeno.
No es la primera vez que me he enfrentado a este sentimiento. Pero quizás antes, desposeida de las convicciones que hoy me acompañan, lloraba por los rincones, buscaba respuestas en mi madre, encontraba el consuelo y volvía a armarme de valor, o caía rendida ante la imposibilidad de acallar esas voces.
Lo bueno es que mi "amigo", sin saberlo, terminó por inyectarme las ganas que me faltaban para armar mi maleta, poner pausa a mi carrera en la isla y terminar de vencer los obstáculos burocráticos para reunirme en el aeropuerto de Zurich, con la persona que había escogido para pasar los próximos años de mi vida.
Llena de inseguridades que hasta hoy cargo, embarqué en Esta travesia, teniendo solo como certeza de creer por primera vez en un sentimiento, al que pueden ponerle el nombre que quieran, pero que me cambió y cambia la vida cada minuto desde los últimos dos años.
Ese comentario logró que creyera con mucha más fuerza en mis instintos y desafiara de una vez y para siempre éste y otros estigmas.
Quizás para él y para muchos, siempre estaré en la lista de las "que se casan con un yuma para salir de la país".
Que más da!
miércoles, 15 de junio de 2016
domingo, 29 de mayo de 2016
Itaca
Hace poco un post de un amigo me hizo volver sobre el texto hermoso de Kavafis. Ahora comparto el poema íntegro.
...
Si vas a emprender el viaje hacia Itaca
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencia, en conocimiento.
A Lestrigones y a Cíclopes,
o al airado Poseidón nunca temas,
no hallarás tales seres en tu ruta
si alto es tu pensamiento y limpia
la emoción de tu espíritu y tu cuerpo.
A Lestrigones ni a Cíclopes,
ni al fiero Poseidón hallarás nunca,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no es tu alma quien ante ti los pone.
Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas;
detente en loa emporios de Fenicia
y adquiere hermosas mercancías,
madreperlas y coral, y ámbar y ébano,
perfúmenes deliciosos y diversos,
cuanto puedas invierte en voluptuosos y delicados perfumes;
visita muchas ciudades de Egipto
y con avidez aprende de sus sabios.
Ten siempre a Itaca en la memoria.
Llegar allí es tu meta.
Mas no apresures el viaje.
Mejor que se extienda largos años;
y en tu vejez arribes a la isla
con cuanto hayas ganado en el camino,
sin esperar que Itaca te enriquezca.
Itaca te regaló un hermoso viaje.
Sin ella el camino no hubieras emprendido.
Mas ninguna otra cosa puede darte.
Aunque pobre la encuentres, no te engañará Itaca.
Rico en saber y vida, como has vuelto,
comprendes ya qué significan las Itacas.
(Constantino Kavafis, 1863-1933, Poesías completas, XXXII)
viernes, 27 de mayo de 2016
sin titulo
- No, no creo - respondió él tácitamente.
A esa hora enmudecian las gaviotas, los últimos bañistas se apresuraban a dejar sus puestos al sol y recorrían, con las bicicletas a cuestas, el estrecho camino de regreso al centro del pueblo.
Antes de que ella volviera a cargarlo de reflexiones Él se ajustó los zapatos y se incorporó, sin dar la espalda al resto de luz que iba desapareciendo en el horizonte.
- Entiendes que digo?
- Sí,sí- se apresuró Él.
- No entiendes nada.-
Y se dejó caer en la arena gruesa con la cara descubierta y la boca apretada, como el pecho.
Hacía mucho que entenderse, incluso escucharse requería un esfuerzo sobrehumano.
...
( continuará)
jueves, 26 de mayo de 2016
Elegidas por el miedo
El miedo paraliza, martiriza, somete.
Herramientas para enfrentarse a él no las aprendemos en la casa, ni en la escuela. Por el contrario, es desde allí donde se teje, muchas veces incoscientemente la base sólida que en nuestras entrañas sostiene y aguanta la opresión.
Las elegidas, película del mexicano David Pablos pone el dedo en esta llaga.
Llega con su lente, en ocasiones documental, a una zona clandestina de la sociedad mexicana donde se comercian cuerpos jóvenes, infantiles.
Muchas de las niñas que Pablos retrata y reúne en el personaje de Sofia, son arrancadas de sus hogares con la ilusión del primer amor adolescente que sirve de fachada a uno de los negocios más abominables tolerados hipócritamente por la sociedad.
Quien se acerque al filme, incluido en la selección de Cannes del pasado año, no podrá menos que sentir culpa. Culpa de vivir en un tipo de sociedad "civilizada" donde niñas desaparecidas, son vendidas como esclavas y obligadas a encuentros sexuales con esos mismos hombres que alzan la mano aún como jueces en la familia tradicional
.
Es un texto cinematográfico cruel, como cruel es el miedo.
Herramientas para enfrentarse a él no las aprendemos en la casa, ni en la escuela. Por el contrario, es desde allí donde se teje, muchas veces incoscientemente la base sólida que en nuestras entrañas sostiene y aguanta la opresión.Las elegidas, película del mexicano David Pablos pone el dedo en esta llaga.
Llega con su lente, en ocasiones documental, a una zona clandestina de la sociedad mexicana donde se comercian cuerpos jóvenes, infantiles.
Muchas de las niñas que Pablos retrata y reúne en el personaje de Sofia, son arrancadas de sus hogares con la ilusión del primer amor adolescente que sirve de fachada a uno de los negocios más abominables tolerados hipócritamente por la sociedad.
Quien se acerque al filme, incluido en la selección de Cannes del pasado año, no podrá menos que sentir culpa. Culpa de vivir en un tipo de sociedad "civilizada" donde niñas desaparecidas, son vendidas como esclavas y obligadas a encuentros sexuales con esos mismos hombres que alzan la mano aún como jueces en la familia tradicional
.
Es un texto cinematográfico cruel, como cruel es el miedo.
martes, 17 de mayo de 2016
complacencias
De qué vale recorrer el mundo en busca de lo desconocido si la busqueda más importante que podemos hacer inicia en algún remoto lugar de nuestra memoria y sigue hacia el resto de nuestro cuerpo, utrajado por los deseos y las marcas ajenas a las que sucumbimos.
Da miedo lo que vamos encontrando a cada paso pero entre la oscuridad de la desmemoria autoimpuesta podemos encontrar ese resquicio de luz que permite seguir.
Y llega un momento en el que no importan más las incomprensiones y los achaques del alma porque reconocernos en el espejo y vernos allí donde se dobla la imagen y se torna borrosa, ya no despierta temores.
Complace sentirse bien con uno mismo, aunque el mundo se empeñe en demostrarte lo contrario.
Da miedo lo que vamos encontrando a cada paso pero entre la oscuridad de la desmemoria autoimpuesta podemos encontrar ese resquicio de luz que permite seguir.
Y llega un momento en el que no importan más las incomprensiones y los achaques del alma porque reconocernos en el espejo y vernos allí donde se dobla la imagen y se torna borrosa, ya no despierta temores.
Complace sentirse bien con uno mismo, aunque el mundo se empeñe en demostrarte lo contrario.
jueves, 24 de marzo de 2016
domingo, 13 de marzo de 2016
Viajes 1
Hace poco más de un año de mi primera visita a Paris.
Desde entonces debo decir que mi vida no es la misma.
Porque ninguno de los lugares que he conocido hasta hoy tiene la magia de esa ciudad encantandoramente bella y cruel.
Pero como dice un amigo mío: Luego de pasado un tiempo los seres humanos tendemos a recordar sólo aquellos buenos momentos.
Será por eso que hoy me sale este video. Y no otro, con la mujer cuarentona, en medio de la noche fría de ese noviembre, con un niño en brazos. Tiritando ambos mientras yo y otros tantos turistas le pasábamos por el lado, le dejábamos una mirada de consuelo, y seguíamos en nuestras selfies y otras trivialidades.
Será por eso que hoy me sale este video, típico anuncio publicista.
Quizás porque así usted se enamorará, como yo, de Paris y querrá ir. Y luego querrá conocer todos y cada uno de esos recovecos sutiles de la bella Ciudad Luz.
Y si tiene suerte verá también ese Paris mestizo. Ése que le quieren ocultar al turista, a fuerza de leyes citadinas y persecusiones.
Desde entonces debo decir que mi vida no es la misma.
Porque ninguno de los lugares que he conocido hasta hoy tiene la magia de esa ciudad encantandoramente bella y cruel.
Pero como dice un amigo mío: Luego de pasado un tiempo los seres humanos tendemos a recordar sólo aquellos buenos momentos.
Será por eso que hoy me sale este video. Y no otro, con la mujer cuarentona, en medio de la noche fría de ese noviembre, con un niño en brazos. Tiritando ambos mientras yo y otros tantos turistas le pasábamos por el lado, le dejábamos una mirada de consuelo, y seguíamos en nuestras selfies y otras trivialidades.
Será por eso que hoy me sale este video, típico anuncio publicista.
Quizás porque así usted se enamorará, como yo, de Paris y querrá ir. Y luego querrá conocer todos y cada uno de esos recovecos sutiles de la bella Ciudad Luz.
Y si tiene suerte verá también ese Paris mestizo. Ése que le quieren ocultar al turista, a fuerza de leyes citadinas y persecusiones.
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